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Ni siquiera el dormitorio mejor construido te garantiza que vas a dormir bien. Aumenta tus probabilidades al adquirir estos hábitos para dormir.
Usa luz tenue una hora antes de acostarte.
Atenuar la luz comunica a tu cerebro que es hora de relajarse. Actividades relajantes con luz tenue pueden ayudar a facilitar el paso entre vigilia y sueño.
Mantén tu dormitorio fresco.
Temperaturas muy alta so muy bajas, pueden interrumpir el sueño. La mayoría de los expertos dice que una habitación ligeramente fresca es ideal para dormir. Dicen que ello coincide con lo que sucede dentro del cuerpo, cuando nuestra temperatura interna baja durante la noche.
Reserva la cama sólo para dormir.
Elige otro lugar que no sea la cama para ver televisión, comer, trabajar o hablar por teléfono. Usar la cama sólo para dormir puede ayudar a mantener la asociación entre cama y dormir.
Conserva un diario junto a la cama.
Al acercarse la hora de dormir, los pensamientos pueden transformarse en preocupacón. Cuando esto suceda, simplemente escribe una breve nota sobre lo que está en tu mente. Programa tiempo para el día siguiente para concentrarte en el problema y su solución. Los problemas suelen parecer más pequeños durante el día.
¡No dejes que la noche se te vaya en blanco!
Si la alergia te tiene despierto, considera forrar tus almohadas, colchones y box springs con forros antiácaros. Lava sábanas, fundas y mantas a una vez a la semana en agua caliente a un mínimo de 130°F.